Rebote de email (bounce): qué es, tipos y qué hacer cuando un correo rebota
Qué significa que un email rebote, qué tipos de rebote hay y qué hacer con cada uno
Un rebote o bounce es un email que no llega a su destinatario y vuelve a quien lo envió con un aviso de error. El servidor de correo del destinatario no lo acepta, y te lo devuelve explicando, más o menos claro, por qué.
En email marketing, los rebotes importan por dos motivos. Son contactos a los que tu mensaje no llega. Y si se acumulan, los proveedores de correo empiezan a desconfiar de ti como remitente.
¿Qué es un bounce?
Bounce significa «rebote» en inglés: el email «rebota» contra el servidor de destino y vuelve. El aviso que recibes se llama aviso de rebote o NDR (non-delivery report, informe de no entrega).
Ese aviso suele incluir un código de tres cifras y otro más detallado, del tipo 550 5.1.1. La norma que los define, la RFC 3463, sigue una regla sencilla:
- Los códigos que empiezan por 4 indican un fallo temporal. Puede que el email se entregue más adelante.
- Los que empiezan por 5 indican un fallo permanente. Ese email no se va a entregar.
Si quieres ver los códigos más habituales uno a uno, los explicamos en el post sobre emails rebotados.
Qué pasa cuando un email rebota
- Envías el email. Tu servidor o tu herramienta de envío lo entrega al servidor del destinatario.
- El servidor del destinatario lo revisa. Comprueba si la dirección existe, si el buzón tiene espacio y si se fía de ti como remitente.
- Lo rechaza. Si algo falla, no lo acepta y responde con un código de error.
- Llega el aviso de rebote. Si envías desde tu correo personal, lo verás en tu bandeja. Si envías con una herramienta de email marketing, lo recibe ella.
- Se clasifica. Una buena herramienta lee el motivo, lo clasifica y decide si vuelve a intentarlo o si deja de enviar a esa dirección.

Rebotes bajo control desde el primer envío
Mailrelay detecta los rebotes de cada campaña y deja de enviar a las direcciones que ya no existen, también en la cuenta gratuita.
Tipos de rebote
No todos los rebotes significan lo mismo, ni piden la misma respuesta:
| Tipo | Qué ocurre | Causas habituales | Qué hacer |
|---|---|---|---|
| Rebote duro (hard bounce) | Fallo permanente | La dirección no existe, el dominio no existe o tiene una errata | Sacar la dirección de la lista |
| Rebote blando (soft bounce) | Fallo temporal | Buzón lleno, servidor caído, mensaje demasiado grande | Se reintenta. Si se repite en varias campañas, tratarlo como duro |
| Bloqueo | El servidor rechaza al remitente, no a la dirección | Mala reputación, falta de SPF, DKIM o DMARC, demasiadas quejas | Revisar la autenticación y la calidad de la lista |
Hay dos casos que a veces se confunden con rebotes y no lo son:
- La respuesta automática («estoy fuera de la oficina»). El email sí ha llegado.
- El email throttling. El proveedor frena la entrega y los emails se quedan en cola. Normalmente acaban llegando.
Por qué importan los rebotes
Gmail, Outlook o Yahoo vigilan a qué direcciones envías. Si muchas no existen, deducen que tu lista es antigua o que no se consiguió con permiso, y eso afecta a tu reputación como remitente.
Con una mala reputación, también tus emails a direcciones correctas tienen más opciones de acabar en spam. Por eso los rebotes se miden con la tasa de rebote: el porcentaje de emails enviados que no se pudieron entregar.
Gmail y Yahoo no publican un límite oficial de rebotes. Como referencia, lo recomendable es mantener la tasa por debajo del 2 %, y la de rebotes duros, por debajo del 1 %. Si llega al 5 %, conviene parar los envíos a esa lista y revisarla antes de seguir.
Una tasa que sube de golpe entre una campaña y otra casi siempre tiene una causa concreta. Puede ser una lista importada sin revisar, varios meses sin escribir o un formulario que admite direcciones con erratas.
Si vas a enviar a una lista de contactos algo antigua, ten cuidado. Es posible que muchas direcciones a las que llevas tiempo sin escribir devuelvan rebotes. Unos pocos no suponen un problema: como referencia, intenta que no pasen del 2 % de los emails enviados. Pero si el porcentaje sube, tu remitente puede incluso quedar bloqueado.
Jose Argudo, CMO de Mailrelay
Qué hacer con cada rebote
- Rebote duro: deja de enviar a esa dirección. Insistir no sirve de nada y perjudica tu reputación.
- Rebote blando: espera. Si la misma dirección rebota de forma temporal en varias campañas seguidas, lo más probable es que ya no se use.
- Bloqueo: el problema no está en una dirección, sino en ti como remitente. Revisa tu autenticación, tus quejas por spam y de dónde salen tus contactos.
- Muchos rebotes de golpe: antes de volver a enviar, averigua qué cambió. Una importación, un formulario nuevo o una lista que llevaba tiempo sin usarse.

Cómo reducir los rebotes
- Consigue los contactos con permiso. El doble opt-in confirma que la dirección existe y que su dueño quiere recibirte.
- No compres ni alquiles listas. Están llenas de direcciones que no existen.
- Escribe a tu lista con regularidad. Las direcciones que no se usan acaban desapareciendo, y si no escribes, no te enteras hasta el siguiente envío.
- Limpia la lista de forma periódica. En la entrada sobre higiene de listas tienes un calendario.
- Autentica tu dominio. SPF, DKIM y DMARC reducen los bloqueos y ayudan a la entregabilidad.
¿Y el rebote en una web?
En analítica web, «rebote» significa otra cosa: una visita que entra en una página y se va sin interactuar. No tiene nada que ver con el email. Si buscas ese rebote, lo explicamos en el post sobre la tasa de rebote en Google Analytics 4.
Cómo te ayuda Mailrelay
En Mailrelay no tienes que gestionar los rebotes a mano. Cada rebote se clasifica con su motivo. Además, la plataforma limpia automáticamente los rebotes, las bajas y las quejas, para que no vuelvas a enviar a quien no puede o no quiere recibirte.
En las estadísticas de cada campaña ves los rebotes separados del resto. Así detectas enseguida si algo ha cambiado. Tus formularios pueden usar doble opt-in, y si tienes dudas con un rebote concreto, el soporte humano te ayuda en todos los planes, también en la cuenta gratuita.
Envía solo a quien puede recibirte
Doble opt-in, limpieza automática de rebotes y estadísticas de cada envío, con hasta 80.000 emails al mes gratis.
Preguntas frecuentes
Estas son las dudas más habituales sobre los rebotes de email.
¿Qué significa «bounced» en un email?
Que el email ha rebotado: no se ha podido entregar y el servidor de destino lo ha devuelto. El aviso suele indicar el motivo y si el fallo es temporal o permanente.
¿Qué diferencia hay entre rebotes duros y suaves?
El rebote duro es permanente: la dirección o el dominio no existen y no hay que volver a enviar. El rebote suave o blando es temporal, como un buzón lleno, y el email puede entregarse más adelante.
¿Un rebote es lo mismo que la tasa de rebote?
No. El rebote es cada email que no se entrega. La tasa de rebote es el porcentaje de rebotes sobre el total de emails enviados en una campaña.