Cookies: qué son, para qué sirven y qué tipos existen
Cómo funcionan, qué exige la ley en España y por qué tu lista de email no depende de ellas
Las cookies son pequeños archivos de texto que una web guarda en tu navegador para recordar información sobre tu visita. Gracias a ellas, una tienda online mantiene tu carrito, una web recuerda tu idioma o sabe que ya has iniciado sesión.
También sirven para medir visitas y para mostrar publicidad. Por eso casi todas las webs te piden permiso para usarlas.
Cookie significa «galleta» en inglés. En informática se usa desde los años noventa para nombrar estos pequeños datos que el navegador guarda y devuelve a la web en cada visita.
En español se usa la palabra tal cual: casi nadie habla de «galletas» informáticas.
Guardan datos sencillos, como un identificador o una preferencia. Estos son sus usos más habituales:
| Uso | Ejemplo |
|---|---|
| Mantener la sesión | No tener que iniciar sesión en cada página |
| Recordar preferencias | Idioma, moneda o tamaño de letra |
| Guardar el carrito | Los productos siguen ahí al volver a la tienda |
| Medir visitas | Cuántas personas entran y qué páginas leen |
| Personalizar | Mostrar productos parecidos a los que viste |
| Publicidad | Enseñar anuncios según lo que visitaste en otras webs |
No pueden leer tus archivos ni instalar programas. Solo guardan texto, y cada web solo lee lo que ella misma guardó.
¿Cómo funcionan?
Cuando entras en una web, el servidor envía al navegador un pequeño archivo con un nombre, un valor y una fecha de caducidad. El navegador lo guarda.
En las siguientes visitas, el navegador se lo devuelve a la web. Así la web te «reconoce» y recuerda lo que hiciste antes.

Se clasifican de tres formas:
| Según… | Tipo | Qué hace |
|---|---|---|
| Quién la instala | Propias | Las crea la web que visitas |
| De terceros | Las crea otra empresa, como un anunciante o una herramienta de análisis | |
| Cuánto dura | De sesión | Se borran al cerrar el navegador |
| Persistentes | Se mantienen hasta su fecha de caducidad o hasta que las borras | |
| Para qué sirve | Técnicas o necesarias | Permiten que la web funcione: sesión, carrito, seguridad |
| De preferencias | Recuerdan tus ajustes | |
| De análisis | Miden el uso de la web, como Google Analytics | |
| Publicitarias | Muestran anuncios y siguen tu navegación entre webs |
Las más polémicas son las publicitarias de terceros, porque permiten seguir a una persona por muchas webs distintas.
En España, su uso está regulado por el artículo 22.2 de la LSSI y por el RGPD cuando tratan datos personales. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) explica cómo aplicarlo en una guía específica.
Lo principal:
Las técnicas no necesitan consentimiento. Las demás, sí: hay que pedir permiso antes de instalarlas.
Rechazar debe ser tan fácil como aceptar. La AEPD actualizó su guía en 2023. Desde entonces, el botón de rechazar tiene que estar en la primera capa del aviso, con el mismo formato que el de aceptar. Las webs tuvieron hasta el 11 de enero de 2024 para adaptarse.
Hay que informar con claridad. Qué se instala, para qué y quién lo hace, normalmente en una política enlazada desde el aviso.
El usuario puede cambiar de opinión. Debe poder retirar el consentimiento en cualquier momento.
Más información en política de privacidad. Recuerda que esto no es asesoramiento legal: revisa tu caso con un especialista.
Construye tu propia lista de contactos
Crea un formulario con Mailrelay y habla con tus visitantes sin depender de las cookies de terceros.
Durante años se anunció su fin. Safari y Firefox ya las bloquean por defecto. Google planeó eliminarlas de Chrome, pero abandonó ese plan en 2024 y en 2025 confirmó que las mantiene.
Aun así, cada vez dan menos datos: muchos usuarios las rechazan en el aviso y otros navegan con bloqueadores. Por eso las marcas buscan alternativas, como los datos propios o los datos de parte cero. Lo explicamos en cookieless.

Cookies y email marketing
El email no depende de ellas. Cuando alguien se suscribe a tu newsletter, te da sus datos de forma directa y con su permiso.
Es un dato propio: no lo pierdes si un navegador bloquea el rastreo o si cambia una plataforma de anuncios.
Los emails tampoco instalan nada en el navegador al abrirse. Las herramientas de email marketing miden las aperturas con un pequeño píxel y los clics con enlaces de seguimiento. Lo que sí ocurre es que, al hacer clic, la web de destino puede usar las suyas, siempre con el consentimiento del usuario.
Por eso una lista de suscriptores es uno de los activos más estables de un negocio digital. Con un formulario de suscripción conviertes visitas anónimas en contactos con los que puedes volver a hablar.
Cómo te ayuda Mailrelay
Con Mailrelay puedes crear formularios de suscripción para tu web, guardar el consentimiento de cada contacto y enviarle campañas segmentadas sin depender del rastreo de terceros. Las estadísticas de aperturas y clics te dicen qué funciona.
La cuenta gratuita incluye hasta 80.000 emails al mes y 20.000 contactos, con soporte humano por chat, ticket y teléfono.
Envía tus newsletters con Mailrelay
Hasta 80.000 emails al mes y 20.000 contactos gratis, con soporte humano en todos los planes.
Preguntas frecuentes
Estas son las dudas más habituales sobre este tema.
Pequeños archivos que una web guarda en tu navegador para recordar quién eres, tus preferencias o lo que hiciste en ella.
Normalmente no. No son virus ni pueden leer tus archivos. Lo que sí hacen las publicitarias es registrar tu navegación, así que conviene aceptar solo las que necesites.
La web debe seguir funcionando. Solo se instalan las técnicas, así que quizá no recuerde tus preferencias y verás anuncios menos personalizados.
Las propias las crea la web que visitas. Las de terceros, otra empresa, por ejemplo un anunciante o una herramienta de análisis.
Desde la configuración de privacidad de tu navegador. Todos permiten hacerlo, de una web concreta o de todas a la vez.