Juegos de palabras: tipos, ejemplos y 30 asuntos de email con gancho
Qué son, los tipos con ejemplos y 30 asuntos para copiar en tus newsletters

Qué son, los tipos con ejemplos y 30 asuntos para copiar en tus newsletters
¿Por qué abres un email y no otro? Muchas veces, por una frase del asunto que te hace sonreír o te deja con la curiosidad. Ahí es donde un buen juego de palabras marca la diferencia.
Los juegos de palabras son frases que aprovechan el sonido, el doble sentido o el orden de las palabras para sorprender o hacer gracia. En este artículo tienes los tipos más conocidos con ejemplos, 30 asuntos de email para copiar y una guía para saber cuándo funcionan y cuándo confunden.
Un juego de palabras es un recurso del lenguaje que usa una palabra o una frase de forma ingeniosa. Puede jugar con dos significados a la vez, con palabras que suenan parecido o con el orden de los términos.
Los usamos a diario sin darnos cuenta. Están en los refranes, en los chistes, en las adivinanzas y en muchos eslóganes. También en la literatura: los autores del Siglo de Oro, como Quevedo, eran auténticos maestros.
En marketing tienen una ventaja clara: se recuerdan. Una frase que obliga a pensar un segundo se queda en la cabeza más que una frase plana. Por eso aparecen tanto en el copywriting, en los eslóganes y en los asuntos de email.
Estos son los tipos más habituales. La tabla incluye un ejemplo clásico de cada uno y otro aplicado a un asunto de email:
| Tipo | En qué consiste | Ejemplo clásico | Ejemplo en un asunto |
|---|---|---|---|
| Calambur | Las sílabas se agrupan de otra forma y cambia el significado | «Su majestad escoja» («es coja», Quevedo) | «Oro parece, plata no es: fruta de temporada a domicilio» |
| Paronomasia | Palabras que suenan casi igual y significan cosas distintas | «Traductor, traidor» | «Este año, regala sin regatear» |
| Dilogía o doble sentido | Una palabra con dos significados a la vez | Los «cardenales» de El Buscón | «Noticias frescas, sin conservantes» |
| Retruécano | Se repite una frase con el orden invertido | «Comer para vivir, no vivir para comer» | «¿Nos echas de menos o te echamos de más?» |
| Homofonía | Palabras que suenan igual y se escriben distinto | «Hola» y «ola», «vaca» y «baca» | «Hola, ola: llegan las ofertas de verano» |
| Aliteración | Se repite un mismo sonido en varias palabras | «Un susurro de abejas que sonaba» (Garcilaso) | «Semana de súper saldos» |
| Frase hecha cambiada | Se toma un refrán o una expresión y se le da la vuelta | «Lo bueno, si breve, dos veces bueno» (Gracián) | «Lo bueno, si barato, dos veces bueno» |
El calambur es quizá el juego de palabras más famoso. Consiste en agrupar de otra forma las sílabas de una frase para que diga otra cosa.
La anécdota más conocida se atribuye a Quevedo, que habría dicho a la reina, que cojeaba, «entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja». Leído de corrido, «su majestad escoja» suena a «su majestad es coja».
Las adivinanzas están llenas de calambures. «Oro parece, plata no es» esconde «plátano». En un asunto de email, el calambur es difícil de conseguir, pero cuando sale, se recuerda.
La paronomasia junta palabras que se parecen en el sonido pero no en el significado. «Traductor, traidor» es el ejemplo de manual, y también el refrán «del dicho al hecho hay mucho trecho».
Es el tipo más fácil de llevar al email. Basta con buscar una palabra de tu mensaje y otra que suene parecida: regalar y regatear, cumplir y cumpleaños, apuntar y apuntarse.
La dilogía usa una palabra que tiene dos significados y deja que el lector pille los dos. Quevedo lo hace en El Buscón cuando cuenta que a un condenado, tras ser azotado, le acompañaron «doscientos cardenales», pero que a ninguno llamaban eminencia.
En marketing es muy útil porque el asunto dice algo literal y, a la vez, guiña un ojo. «Ofertas que no se derriten» habla del verano y de que los precios aguantan.
El retruécano repite una frase dándole la vuelta al orden de las palabras. El significado cambia y la frase gana fuerza: «comer para vivir, no vivir para comer».
Funciona muy bien en emails de reactivación o en mensajes con un punto de reflexión. Eso sí, alarga el asunto, así que úsalo con frases cortas.

Pon a prueba tu mejor juego de palabras
Compara dos asuntos con un test A/B y quédate con el que más se abre.
Muchos chistes de toda la vida son, en el fondo, juegos de palabras. Sirven para entender cómo funciona cada recurso y, de paso, para sacar una sonrisa:
| Chiste | Recurso |
|---|---|
| —¿Cómo se dice pañuelo en japonés? —Saka-moko | Calambur |
| ¿Cuál es el café más peligroso del mundo? El ex-preso | Calambur |
| ¿Qué le dice una iguana a su hermana gemela? Somos iguanitas | Paronomasia |
| ¿Qué le dijo un techo a otro? Techo de menos | Calambur |
| —¿Qué haces con los ojos cerrados delante del ordenador? —Es que me ha dicho que cierre las pestañas | Doble sentido |
Fíjate en que todos se entienden en un segundo. Esa es la regla de oro también para el email: si el chiste necesita explicación, no sirve como asunto.
Aquí tienes 30 asuntos con juegos de palabras listos para adaptar. Están agrupados por tipo de envío para que encuentres rápido el que necesitas.
| Asunto | Recurso |
|---|---|
| Hoy rebajamos todo menos la calidad | Doble sentido |
| Ahorra, ahora | Paronomasia |
| Esto no es un descuento, es un descuentazo | Juego con el aumentativo |
| Lo bueno, si barato, dos veces bueno | Frase hecha cambiada |
| Black Friday: viernes negro, precios en blanco | Contraste de colores |
| Semana de súper saldos | Aliteración |
| Te lo ponemos fácil (y barato) | Frase hecha ampliada |
Si preparas la campaña de noviembre, tienes más ideas en la guía de la campaña de Black Friday por email y SMS.
| Asunto | Recurso |
|---|---|
| Ya eres de la casa (y la casa es tuya) | Frase hecha ampliada |
| Llegas en el mejor momento: el de la bienvenida | Doble sentido |
| Nuevo, nuevecito y con novedades | Aliteración |
| Te presentamos algo que va a dar que hablar | Frase hecha |
En el email de bienvenida un guiño marca el tono de todo lo que vendrá después.
| Asunto | Recurso |
|---|---|
| Tu carrito se ha quedado parado | Rima |
| ¿Te dejaste algo en el tintero… o en el carrito? | Frase hecha cambiada |
| Tu carrito te espera con los brazos (y las ruedas) abiertos | Frase hecha ampliada |
| ¿Nos echas de menos o te echamos de más? | Retruécano |
| Hace tiempo que no te vemos el pelo | Frase hecha |
| No es un adiós, es un hasta luego (si tú quieres) | Frase hecha |
| Asunto | Recurso |
|---|---|
| Noticias frescas, sin conservantes | Doble sentido |
| Esta semana, menos rollo y más chicha | Frase hecha |
| Ideas para comerse el mes | Frase hecha cambiada |
| Lo que nos hemos leído para que tú no tengas que hacerlo | Juego con el verbo |
| Asunto | Recurso |
|---|---|
| Este año, regala sin regatear | Paronomasia |
| Cumples años y nosotros cumplimos con un regalo | Paronomasia |
| Amor a primera vista (y a primer clic) | Frase hecha ampliada |
| Hola, ola: llegan las ofertas de verano | Homofonía |
| Ofertas que no se derriten | Doble sentido |
| Volvemos a la carga (y a la mochila) | Doble sentido |
| Asunto | Recurso |
|---|---|
| Apunta la fecha y apúntate | Paronomasia |
| Opina, que algo queda | Frase hecha cambiada |
| Danos tu nota (y no la de la compra) | Doble sentido |
¿Quieres más ideas con humor? Tienes 15 ejemplos de emails graciosos y una lista de emojis para el asunto para acompañarlos.
Escribe asuntos que se recuerden
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Un juego de palabras en el asunto del email puede subir las aperturas o hundirlas. Todo depende de que se entienda a la primera.
Funciona cuando se entiende sin pensar demasiado. El lector tiene un segundo para decidir. Si tiene que releer el asunto tres veces, pasa al siguiente email.
Funciona cuando encaja con tu marca. Una tienda de regalos puede permitirse más bromas que un despacho de abogados. El tono del asunto tiene que ser el mismo que el del resto del email.
Confunde cuando esconde la oferta. Si el chiste no deja claro de qué va el email, el lector no sabe si le interesa. El preheader es tu aliado: el asunto juega y el preheader aclara.
Confunde cuando depende del país. Muchas frases hechas cambian entre España y Latinoamérica. «Chicha» o «tintero» no se entienden igual en todas partes. Si tu lista es internacional, elige juegos más universales.
Sobra en los mensajes serios. En un aviso de pago, una incidencia o una respuesta a una queja, el humor resta confianza.
Ojo con las palabras que parecen spam. Los juegos con «gratis», «urgente» o muchas mayúsculas pueden activar los filtros de spam. Mejor que el ingenio esté en la idea, no en los signos de exclamación.

No hace falta ser Quevedo. Estos pasos te ayudan a encontrar uno en pocos minutos:
Cuando tengas dos o tres opciones, no elijas por intuición. Haz un test A/B con el asunto con juego de palabras y otro más directo. Con una parte de la lista sabrás cuál abre más y enviarás el ganador al resto. Ya lo dice una de las leyes de Murphy del email marketing: cuanto más tiempo pasas puliendo un asunto, menos se abre.
Si tu público es joven, también puedes mezclar el juego de palabras con algo de jerga de internet. Pero sin pasarse: un asunto con demasiados guiños deja de entenderse.
Con Mailrelay puedes probar tus juegos de palabras sin arriesgar toda la campaña:
Tests A/B. Compara dos asuntos con una parte de tu lista y envía el que mejor funcione al resto.
Preheader editable. Escribe el texto que acompaña al asunto en la bandeja de entrada para aclarar el chiste o completar la oferta.
Estadísticas. En la cuenta gratuita y en el plan Enterprise ves las aperturas y los clics de cada envío, así sabes qué tipo de humor funciona con tu lista.
Segmentos. Envía los asuntos más atrevidos solo al público que conecta con ese tono.
Y con la cuenta gratuita envías hasta 80.000 emails al mes a 20.000 contactos, con soporte humano en todos los planes.
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Es un recurso del lenguaje que usa el sonido, el doble sentido o el orden de las palabras para sorprender o hacer gracia. Los hay de muchos tipos, como el calambur, la paronomasia o el retruécano.
Es un juego de palabras que agrupa de otra forma las sílabas de una frase para que cambie el significado. Por ejemplo, «oro parece, plata no es», que esconde la palabra «plátano».
En el calambur cambia la forma de agrupar las sílabas. En la paronomasia se juntan dos palabras distintas que suenan parecido, como «traductor» y «traidor».
Es una figura que repite una frase cambiando el orden de las palabras, de modo que cambia el sentido. Por ejemplo, «comer para vivir, no vivir para comer».
Sí, si se entienden a la primera y encajan con el tono de tu marca. Acompáñalos de un preheader que aclare de qué va el email y pruébalos con un test A/B antes de enviarlos a toda tu lista.
Jose Argudo
CMO de Mailrelay. Escribe sobre email marketing, copywriting y conversión para pymes y emprendedores.